Es irremediable no volver a repetirme, en la nueva
sociedad, existen grandes cambios en cuanto a la forma de recibir la
información, pues convivimos con la era y la sociedad de la información y el
conocimiento. Según López-Gil y Vázquez-Recio (2015) “Las TIC se han convertido
en los principales motores generadores de información y plataforma de
construcción de conocimiento, especialmente originados en Internet que incluye
su propio sistema de organización en red que se ha asumido rápidamente” (p213).
Hemos tratado diversos aspectos de las TIC como puede
ser: el aprender o aprenred colaborativamente, de manera multimodal y
atemporal, entre otras características. Hemos visto como en la actualidad el
aprendizaje se estimula y realza a través de redes de conocimientos y comunidades
virtuales, lo fascinante que es poder ser prosumidor de cultura y conocimiento
(enseñar lo que sabes) y a su vez consumidor de esa misma y de otras culturas,
es decir, un nuevo paradigma cultural que ha sido originado por las
transformaciones a las que han dado pie las tecnologías digitales.
¿Están formando a
los docentes en este nuevo paradigma cultural?
Como
os expliqué en mi breve presentación, acabo de recién graduarme el curso
anterior en el Grado en Educación Primaria por la Universidad de Cádiz. Por
ello, veo la posibilidad de mi propia experiencia formativa en estos últimos
cuatro años. En relación, a las TIC no existe ninguna asignatura obligatoria o
de formación básica en el Grado, únicamente existe una asignatura optativa en
el último curso de tus estudios, que por suerte estudié y que además es elegida
por un elevado número de personas.
Es imponente que en cuatro años de formación educativa
a futuros docentes no se les enseñe un aspecto tan básico en la actualidad y se
acentúe en didácticas, pedagogías y teorías, quizás desfasadas ya. Se nos habla
de que debemos ser innovadores, la necesidad de docentes que no sean meros espectadores,
sino que realicemos investigaciones con la finalidad de mejorar no ya nuestra
propia práctica educativa, sino contribuir a la lucha de un mundo mejor, ¿y
cómo es nuestra formación?
La formación de los docentes no solo en TIC sino en
muchos otros aspectos deja mucho que desear, y aún con el replanteamiento y los
cambios legislativos que modifican de diplomaturas a grados (los que en mi
opinión ya son un avance), seguimos siendo formados de manera tradicional y
solo con algunas intenciones de avance hacia la nueva sociedad, a ese nuevo
paradigma cultural.
Cuando acabas, se presupone que debes educar en unas
competencias claves, sí en ellas se incluye la competencia digital, pero además
del nombre y de conocerlas a cada una de ellas, te sientes incapacitado de
desarrollar un buen proceso de enseñanza/aprendizaje. Así que decides seguir
formándote, un paso más, ¿qué hago? Me apunto a un máster con intención de
continuar esta formación de la que de 2012 en adelante será permanente y
continua, pues mi corazón y mi cabeza me dicen que, si quiero contribuir al
cambio de un mundo y una educación mejor, es necesario formarme durante toda mi
vida.
Ahora aprendo más, se nos da a conocer un nuevo modo
de entender las escuelas, diferentes modos de conocer cómo y para qué se debe
enseñar, encontrar la finalidad de lo que quiero como docente. ¿Encontrarme y
conocerme a mí misma? Solo buscar cambiar tu perfil docente, no encasillarte en
el típico maestro que transmite conocimientos, sin tener en cuenta nada más,
cumplo mi horario y a casa.
¡Error!
Quieres
conocer más sobre lo que debes mejorar para ser un mejor docente y, por tanto,
contribuir a un mundo mejor, aunque parezca mentira: ES POSIBLE. Así que, si
eres un docente en formación, sigue, lucha, sueña, somos los únicos que tenemos
la posibilidad de cambiar las mentes de aquellas personitas que se sienten a
compartir con nosotros.
¿Qué perfil tiene el nuevo docente?
En una sociedad donde el conocimiento es
BETA se hace necesario un profesional nómada, en constante proceso de
recreación, rizomático e igualmente BETA. El desafío está en enseñar a aprender
y aprender durante toda la vida. El reto es la formación de futuros formadores
knowmad, hiperconectados, polivalentes, innovadores, capaces de trabajar con
otros; en constante reinvención y desarrollo así como sensibles a la continua
transformación de sus saberes y quehaceres, en formación perpetua y permanente.
(…) El docente necesita de formación en relación a la investigación y a las
capacidades investigadoras. En esta sociedad digitalizada, capacidades como la
creatividad, la observación, el análisis, la reflexión, la cultura de la
colaboración y cooperación se hacen imprescindibles (…) El docente ya no es
poseedor de la verdad absoluta, ni personifica el conocimiento, así que el
entrenamiento de futuros docentes que dominen un contenido no es suficiente. La
formación será más cercana al desarrollo de profesionales comprometidos,
responsables, sensibles y comprensivos con el contexto y la comunidad (…) Los
foros, los blogs y las redes sociales sean cada vez más utilizados y valorados
como espacios donde compartir se vuelve actividad muy enriquecedora. Es una
nueva forma de entender el trabajo en la que la creciente complejidad
socioeducativa y el apren-red-izaje debería provocar que la profesión docente
fuera más colectiva y menos individualista, más compartida y menos aislada. La
crítica, la reflexión, la colaboración y la coordinación serían actitudes
coherentes y necesarias para el desarrollo profesional evitando, de este modo,
un profesorado mecánico e instrumental que aplica y reproduce lo que otros
desde esferas superiores (López-Gil y Vázquez-Recio, 2015, p.16).
Figura 1: Modos de entender la educación del siglo XXI desde el nuevo paradigma cultural. Recuperado de: https://mediacionartistica.org/2012/12/20/educacion-artistica-para-una-educacion-del-siglo-xxi/
La imagen que vemos en la Figura 1, es un ejemplo del "rizoma" que lleva la educación en Red, ese nuevo modo de entender la educación, las nuevas escuelas y los cambios en el aprendizaje, que han surgido en los últimos años con el avance de los dispositivos digitales con acceso a Internet. Al que tanto trabajo está tomando a llevar a las escuelas esa gran transformación. Para que esto ocurra y avancemos hacia los cambios, debemos empezar por:
El perfil del nuevo docente, es todo lo contrario al que forman en la universidad a los futuros docentes, y se destaca de él todo lo que se aprende en etapas de postgrados, quizás es que es necesaria la formación permanente y por ello, radica la importancia de la misma en el continuar estudiando a lo largo de nuestras vidas.
CAMBIOS EN LA FORMACIÓN DOCENTE EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS:
NECESITAMOS APRENDIZAJES MÁS ACTUALES, MÁS PRÁCTICAS EDUCATIVAS Y MENOS TEORÍAS DESFASADAS,
RECORDAD QUE NO TODOS SOMOS IGUALES, NI TRABAJAREMOS CON NIÑOS Y NIÑAS IGUALES...
¡ENSÉÑANOS A INVESTIGAR PARA MEJORAR!
El perfil del nuevo docente, es todo lo contrario al que forman en la universidad a los futuros docentes, y se destaca de él todo lo que se aprende en etapas de postgrados, quizás es que es necesaria la formación permanente y por ello, radica la importancia de la misma en el continuar estudiando a lo largo de nuestras vidas.
Conociendo las características del perfil docente,
siento que no voy muy desencaminada en este campo, pues aún con falta de mucha
formación y análisis documentales, pienso que el paso de la formación como
docente del máster que estudio es grandísima pues se describe de la siguiente
forma:
INVESTIGACIÓN EDUCATIVA
PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE
1.
Soy docente
2.
Quiero mejorar mi desarrollo profesional
3.
¿Cómo puedo
hacerlo? A través de la investigación
educativa.
¡JUNTOS
CONSEGUIREMOS CAMBIAR LA ENSEÑANZA!
Reflexiona,
investiga y actúa:
porque una educación
mejor es posible.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS:
López-Gil, M.M. y Vázquez-Recio, R. (2015). Reflexiones
acerca del perfil docente ante los nuevos modos de construir y gestionar el
conocimiento. En L.R. Oliveira, M.A. Flores, M.A. Moreira, E. Fernandes, P.
Santos, D. Pereira, D. Mesquita, S. Fernandes y C. Pinheiro (Eds.), “Desafios Curriculares e Pedagógicos Na
Formaçao de Professores”. (pp. 213-219). Instituto
de Educaçao de la Universidade do Minho. Braga: Portugal.

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