Cambios sociales, políticos, económicos, culturales...
En los últimos años nos enfrentamos a cambios en cualquier ámbito de la sociedad, debido a la gran interferencia que tienen los ya, cada vez más avanzados, dispositivos digitales y que han calado de lleno en nuestras vidas. Podemos hacernos muchas preguntas respecto al tema, por ejemplo, ¿podríamos vivir sin realizar al menos una búsqueda en Internet al día? ¿Por qué al levantarnos lo primero que hacemos es mirar el móvil o cualquier dispositivo digital y que además tenga acceso a Internet? ¿Hemos pasado en los últimos años de lo sólido a lo líquido?
Hablar de lo sólido y lo líquido es una
metáfora para caracterizar los procesos de cambio sociocultural actuales, impulsados
por la omnipresencia de las tecnologías de la información y comunicación. La
metáfora nos sugiere que el tiempo actual –su cultura digital– es un fluido de
producción de información y conocimiento inestable, en permanente cambio, en
constante transformación, como contraposición a la producción cultural
desarrollada –principalmente en Occidente a lo largo de los siglos XIX y XX–
donde primó la estabilidad e inalterabilidad de lo físico, de lo material, de
lo sólido. Bauman (Cit. Area y Ribeiro, 2012, p.14)
Seguramente, estemos viviendo uno de los cambios más
acelerados y desarrollados con visión de futuro, de los que aún no somos ni
conscientes… Si echamos la vista atrás unos veinte años, podemos recordar como
las primeras personas que tuvieron acceso a la red, disponían de un cable que
se asociara al teléfono de casa, y que cuando estábamos accediendo a ella, no
podíamos recibir llamadas telefónicas. ¿Y ahora? En los últimos años, la mejora
del acceso a la red en casa nos llevó a hacerlo necesario en nuestras vidas,
llegando aproximadamente en 2011 a España los primeros dispositivos móviles con
acceso a Internet en cualquier lugar. Sin afirmarlo, pero consciente de las
palabras, se podría generalizar en nuestro país que la gran mayoría de personas
disponen al menos de un ordenador con fibra óptica en casa, así como de al
menos un móvil con acceso limitado o ilimitado a Internet. ¿Han sido o no
acelerados los cambios?
Si esto lo relacionamos con nuestro campo, las
escuelas, cuando nos adentramos en la mayoría de centros educativos, ¿qué
vemos? Nos encontramos con un alumnado que vive de lo digital: móviles, tabletas,
ordenadores, consolas, entre muchas otras tecnologías con las que conviven a
diario. ¿Y qué hay en las aulas? Libros de texto, cuadernos, pizarras y muy
pocos instrumentos manipulativos o digitales… En los mejores casos, el docente
tiene en su mesa un ordenador y una pizarra digital, que casi siempre usa para
proyectar el libro de texto de forma digital, y en otros, quizás si han tenido
suerte, en un rincón del centro hay una habitación que guarda muchos
portátiles, la mayoría incluso presenciamos la política educativa representada
por Angulo y Bernal y OCDE (Cit. López-Gil y Bernal-Bravo, 2016) “Modelo 1:1 en
el 2010 basado en la dotación de un portátil para cada alumno/a de quinto y
sexto de Educación Primaria” (p106).
¿Tenemos una escuela digitalizada o digital?
Es aquí donde debemos hacer referencia a dos
conceptos muy diferentes y a su vez confusos para la gran mayoría de las
personas, especialmente, los docentes encargados de la educación, ¿qué tenemos
y qué queremos escuelas digitales o escuelas digitalizadas?
La escuela digital es lo que acontece,
es la tensión entre lo que fue y lo que será en los futuros próximos, con las
fugas propias de una presión excesiva, que denotan los puntos más débiles del
sistema. Mientras que la escuela digitalizada es lo que se proyecta por los
diferentes agentes ante la idea de cada uno de lo que la Escuela en la sociedad
informacional debe de ser. López-Gil y Bernal-Bravo (2016, p.105)
Si hacemos una rápida, comprensible y breve
explicación de las principales diferencias entre la escuela digitalizada y la
digital, es que la primera es la que asociamos a la gran mayoría de centros
educativos, donde nos han llegado muchísimos instrumentos digitales, pero aún
no sé qué hacer con ellos, cómo integrarlos de manera adecuada al proceso de
enseñanza y aprendizaje del alumnado, en resumidas cuentas, no le doy el uso
que deberían. Un ejemplo claro sería, en la Universidad de Cádiz (UCA), el
alumnado recibe toda la información, se comunica, entre otros, mediante el
Campus Virtual, ¿estamos ante una escuela digitalizada? Desde la forma en que
entiendo, los nuevos modos de las escuelas es digital, pues es como si en vez
de artículos subidos a la red, nos lo diesen en papel, pues hacemos lo mismo,
carga de contenidos mediante un dispositivo digital. En este caso, no se
acercaría a la forma en la que se entiende la escuela digitalizada, es
necesario mencionar, que cuando se habla del campus de la UCA, no se asocia a
ningún docente en concreto, los hechos son afirmados desde mi experiencia
durante cinco años como alumna en la Facultad de CC de la Educación.
Probablemente, habrá docentes que trabajen y doten al Campus Virtual del nuevo
modo de entender las escuelas digitalizadas, que cuenta con los instrumentos
para todo, son los recursos informacionales de más rápido y fácil acceso, y por
ello, forman parte del proceso educativo. Es necesario recordar que la cultura
digital es una competencia clave de la vigente ley de educación, la Ley
Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa desde el primer ciclo de
Educación Primaria:
La utilización básica del ordenador, el
manejo de un procesador de textos y la búsqueda guiada en Internet, contribuyen
de forma decisiva al desarrollo de esta competencia. Las TIC constituyen un
acceso rápido y sencillo a la información sobre el medio, siendo además una
herramienta atractiva, motivadora y facilitadora de los aprendizajes. (ORDEN, 2015)
Antes de continuar es imprescindible
rescatar una noticia muy actual, publicada por EFE (2017) en la que el juez
Calatayud, pedía que la Junta de Andalucía prohibiese el uso de los móviles en
las escuelas, y que los docentes no se amparasen en que usan algunas
aplicaciones para la enseñanza, pues lo describe como “una barbaridad”. El juez
se basa en que es un modo de que surja el acoso escolar, pero debemos ser
conscientes de que el móvil en este caso sería un instrumento más de acoso,
pero no por impedirlos el acoso acabaría, pues hace quince años no existía este
tipo de móviles, pero sí existía el acoso… ¿Es un poco incoherente desde el
punto de vista docente, no creéis? No sería mejor formar a los docentes y que a
su vez, éstos formen al alumnado en el uso de las tecnologías o partir de la
base en que las escuelas se deben enseñar valores como el respeto, la
tolerancia, la comprensión, el valor de las diferencias, relaciones sociales,
entre otros. Si somos buenos educadores, no sería necesario eliminar los
dispositivos de las aulas, pues estaríamos evitando cualquier tipo de acoso, no
se puede “eliminar” el acoso pues es un problema social, pero sí tenemos que
ser capaces de mediar y gestionar los conflictos, como cualquier otro problema
o conflicto que surja.
¿Qué estamos haciendo? Si nosotros al levantarnos
sentimos la necesidad de utilizar nuestro dispositivo para todo: leer las
noticias, revisar nuestro WhatsApp, leer Facebook, ojear Twitter o incluso
otros dar los buenos días mediante Instagram.
Esta nueva forma de relacionarnos con la
información y el conocimiento debería implicar transformaciones en el modo en
que se construyen y desarrollan los sistemas educativos y la formación docente,
así como en el modo de concebir el conocimiento y la profesionalidad del
profesorado. Pero aún hoy, las escuelas cambian con mayor lentitud que la
sociedad en las que se ubican y no están dando respuestas a las demandas de los
nuevos modos y formatos de información y gestión del conocimiento, que ya fuera
de ellas son un hecho ineludible. López-Gil y Bernal-Bravo (2016, p.104)
¿Por qué está el alumnado tan excitado a lo digital
fuera de las escuelas y en ella las eliminamos y caemos en las tentaciones más
tradicionales que han existido? ¿Por qué hay personas que siguen creyendo que
llevar un dispositivo digital a la escuela es malo? ¿Por qué debe ser malo si
luego fuera de clase están sobre utilizados? Se puede afirmar que se tratan de
“pedagogías emergentes” que aún no han calado en la educación.
Hoy podríamos definir las pedagogías
emergentes como el conjunto de enfoques e ideas pedagógicas, todavía no bien
sistematizadas, que surgen alrededor del uso de las TIC en educación y que
intentan aprovechar todo su potencial comunicativo, informacional,
colaborativo, interactivo, creativo e innovador en el marco de una nueva
cultura del aprendizaje. (Adell y
Castañeda, 2012, p.15)
¿Es un nuevo modo de aprendizaje que está siendo
desaprovechado?
Muchas tecnologías emergentes son
nuevas, el mero hecho de ser nuevas no las convierte automáticamente en
emergentes. Así pues, las tecnologías emergentes en educación pueden ser nuevos
desarrollos de tecnologías ya conocidas o aplicaciones a la educación de
tecnologías bien asentadas en otros campos de la actividad humana. Veletsiano
(Cit. Adell y Castañeda, 2012, p.17)
Todos estamos al tanto de las nuevas formas
educativas que han surgido en los últimos años, como pueden ser las que citan
distintos autores y que han elaborado una selección de “nuevas pedagogías” en
la que recogen como básicos los siguientes enfoques y autores:
El “aprendizaje 2.0” (Downes, Anderson,
Alexander, Walton), algunas contraevidencias sobre “aprendizaje 2.0”
(Redecker), el conectivismo (Siemens), las comunidades de
aprendizaje/indagación (“enquiry”) (Wenger, Garrison y Anderson) tanto desde el
punto de vista teórico como práctico, las comunidades de aprendizaje/indagación
(Vygotsky, Garrison), el aprendizaje académico (“academic apprenticeship”)
(Holme) el e-aprendizaje y la e-pedagogía (Mayes y Fowler, Cronje). Que han
sido recogidas y detalladas por Beetham, McGill and Littlejohn (Cit. Adell y
Castañeda, 2012, p.17)
Mediante esta entrada queremos hacer conscientes a
las personas de los diferentes modos de vivir la educación, aunque la mayoría
de los campos se da a edades más avanzadas como son escuelas de adultos,
universidades, bachillerato o cursos no presenciales o semipresenciales que van
de modo digital, en la mayoría de los casos, y no digitalizado.
Es cierto que se ha afirmado en Adell y Castañeda
(2012) en relación a la web 2.0 que “es demasiado pronto para hablar de un
nuevo paradigma, pero hay algunos elementos que no se ajustan fácilmente a los
viejos paradigmas del e-learning” (pág. 6). Entre ellos, la red es la
plataforma o el aprendizaje en cualquier lugar, la inteligencia colectiva o la
construcción social del conocimiento, las bases de datos o etiquetas vs.
descriptores, más allá de un simple dispositivo o aprendizaje en cualquier
lugar, en cualquier momento y la riqueza de la experiencia de usuario o
aprender de iguales. Bartolomé (Cit. Adell y Castañeda, 2012, p21)
Así como nos proponen la visión de los autores más
destacados (Adell y Castañeda, 2010; Anderson y Krathwol, 2001; Churches, 2007,
Couros, 2010; Marzano, 2000; McAlpine et al., 1999; Paavola y Hakkarainen,
2005; entre otros muchos) que nos permiten destacar algunos de los rasgos más
relevantes de esos principios, en los que citaríamos, como mínimo, los
siguientes:
1.
Poseen una visión de la educación que va más allá de la adquisición de
conocimientos o de habilidades concretas. Educar es también ofrecer
oportunidades para que tengan lugar cambios significativos en la manera de
entender y actuar en el mundo.
2.
Se basan en teorías pedagógicas ya clásicas, como las teorías
constructivistas sociales y construccionistas del aprendizaje, el aprendizaje
basado en proyectos, el aprendizaje trialógico, etc. y en ideas más “modernas”,
como el conectivismo y el aprendizaje rizomático.
3.
Superan los límites físicos y organizativos del aula uniendo contextos
formales e informales de aprendizaje, aprovechando recursos y herramientas
globales y difundiendo los resultados de los estudiantes también globalmente.
Se anima a que los participantes configuren espacios y ecologías de
aprendizaje.
4.
Muchos proyectos son colaborativos, interniveles y abiertos a la
participación de docentes y alumnos de otros centros de cualquier parte del
mundo e incluso de otras personas significativas.
5.
Potencian conocimientos, actitudes y habilidades relacionadas con la
competencia “aprender a aprender”, la metacognición y el compromiso con el
propio aprendizaje de los estudiantes, más allá del curso, el aula, la
evaluación y el currículum prescrito.
6.
Convierten las actividades escolares en experiencias personalmente
significativas y auténticas. Estimulan el compromiso emocional de los
participantes.
7.
Los docentes y los aprendices asumen riesgos intelectuales y transitan
por caminos no trillados. Son actividades creativas, divergentes y abiertas, no
mera repetición.
8.
En la evaluación se suele adoptar un margen de tolerancia que permite
evidenciar los aprendizajes emergentes, aquellos no prescritos por el docente. (Adell
y Castañeda, 2012, p.26-27)
A modo de conclusión, se ha de mencionar que a lo
largo de las siguientes entradas iremos conociendo un poco más estos nuevos
modos de entender la educación actual, basados en los cambios en los que
vivimos la sociedad y que sería ilógico dejar fuera de las escuelas, por ello,
los docentes debemos aprender más de ellos y ser conscientes de que son
necesarios dentro de las aulas.
¡No dejes de leerme!
Si no entiendes algo o no estás de acuerdo, comenta o escribe un correo a través del blog, te responderé tan pronto como lo vea.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Adell, J. y Castañeda,
L. (2012). Tecnologías emergentes, ¿pedagogías emergentes? En J. Hernández, M.
Pennesi, D. Sobrino y A. Vázquez (coord.). Tendencias emergentes en educación
con TIC. Barcelona: Asociación Espiral, Educación y Tecnología. Pp. 13-32.
ISBN: 978-84-616-0448-7
Area, M. y Pessoa, T.
(2012). De lo sólido a lo líquido: las nuevas alfabetizaciones ante los cambios
culturales de la Web 2.0. Revista
Científica en Educomunicación, 38(19), pp. 14-20. Recuperado de: http://dx.doi.org/10.3916/C38-2012-02-01
EFE. (2017). El juez
Calatayud apuesta por que la Junta prohíba los móviles en clase. Recuperado el
14 de febrero de: http://www.ideal.es/granada/201701/29/juez-calatayud-pide-junta-20170129120649.html
López Fil, M. y Bernal,
C. (2016). La cultura digital en la escuela pública. En La escuela pública: su importancia y su sentido, 85(30.1), pp.
103-110.
ORDEN 17 de
marzo de 2015, por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la
Educación Primaria en Andalucía. Boletín
Oficial de la Junta de Andalucía. Sevilla, 17 de marzo de 2015, 60,
14-390.
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